El Castillo de Requesens

Hoy es uno de esos maravillosos días de invierno en Cataluña, en los que el sol brilla dorándolo todo y el cielo es de ese azul profundo. Sólo la tramontana, el fuerte viento que sopla del norte, me produce de vez en cuando sensación de frío. Pero gracias a ella el aire es diáfano. El sol, bajo en el horizonte en esta época del año, y el aire limpio producen una luz tan bella que enseguida me dispongo a preparar mi cámara.

Un dia perfecto para ir de excursión, así que decido acercarme a visitar el Castillo de Requesens y fotografiar el fantástico paisaje. Este antiguo castillo catalán se encuentra en la vertiente sur del Puig Neulós, el monte más alto de la Sierra de la Albera con sus 1256 metros. Este macizo montañoso conforma desde la paz de 1659 la frontera entre España y Francia.

Me dirijo hacia Francia por al A-7 desde Barcelona, hasta que al cabo de 1 hora y media alcanzo la salida 2, La Jonquera. Desde aquí sigo hasta Cantallops, un pueblecito de apenas 260 habitantes en la Comarca Alt Empordà. Esta región es famosa, entre otras atracciones, por sus vinos. La viticultura se practica aquí desde hace más de 2000 años, ya los griegos y los romanos descubrieron que el clima y las temperaturas suaves en invierno, así como la presencia de este fuerte viento Tramontana configuraban las condiciones perfectas para el cultivo de la vid. Paro en Cantallops en la Bodega Vinyes del Aspres y cargo en el coche una caja del estupendo vino tinto Salou, del que se producen 2500 botellas al año y es el orgullo de esta pequeña bodega.

Sigo por una pista de tierra entre densos bosques de alcornoques y campos con masías solitarias. La carretera se hace más empinada y curvosa y ya diviso el Castillo de Requesens en lo alto de la colina entre curva y curva. Tras cinco kilómetros la carretera hace un esfuerzo final y alcanza en fuerte pendiente el castillo, desde donde tengo una vista fantástica sobre toda la llanura que se extiende a mis pies.

Para la visita del castillo pago 2 euros en la entrada y obtengo un folleto explicativo de su historia. Fue construido por Gausfredo II, Conde de Rosselló, que vivió entre 1014 y 1074. Su castillo llamado entonces „Recosin“ se hallaba en una antigua ruta comercial que atravesaba los pirineos hasta las llanuras del Empordà.

A partir de 1285 la posesión pasó a una antigua familia noble catalana, los Ricoberti, el Conde de Perelada. En los siglos subsiguientes decayó mucho hasta que en el siglo XIX Don Tomas de Rocaberti-Dameto, Conde de Perelada y Vizconde de Rocaberti, empezó a restaurarlo. Pero el Conde murió poco más tarde en 1898 antes de terminar los trabajos. Se hizo cargo su hermana Juana Adelaida, Condesa de Montenegro y Peralada, que continuó los trabajos ,y para San Juan de año 1899 se inauguró el castillo totalmente renovado con una fastuosa fiesta. Moriría la condesa Adelaida un mes después, dejando el castillo en herencia a una lejana rama mallorquina de la familia, que, sin interés alguno en la propiedad, lo vendió poco después.

Al estallar la guerra civil el castillo fué expoliado y utilizado como barracón por los soldados enviados allí como puesto fronterizo. El castillo quedó en estado ruinoso hasta que su propietario, el Duque del Infantado, lo vació en 1942 y lo vendió a una sociedad llamada A. Bores. De allí paso a ser propiedad de una familia de industriales catalana. Los actuales propietarios mantienen en castillo de forma que al menos no siga decayendo.

A pesar de estar en ese estado, el visitante con un poco de imaginación puede intuir el pasado esplendor del castillo cuando fue restaurado por Don Tomas de Rocaberti-Dameto y su hermana. Sigue en pie el laberinto de edificios rodeados de muro con sus grandes estancias comunicadas entre sí, los corredores oscuros y los muchos portales de entrada. Por las escaleras ya bastante deterioradas se llega a las terrazas que ofrecen vistas maravillosas. Jardines salvajes con estanques secos donde antaño hubo fuentes de aguas cantarinas permiten adivinar al visitante el idílico lugar que era en tiempos pasados, antes de que el vandalismo y la ignorancia maltrecharan de tal forma este antiquísimo conjunto.

Tras buenas dos horas me marcho de aquí contento por las fotografías tomadas y por la excursión, que recordaré seguro a menudo.

Jürgen

Literatura: http://www.comprendes.de/magazin/spezials/spezials-details/datum/2011/03/04/grenzfestung-und-maerchenschloss-das-castillo-requesens/

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